Claro Qué e Rock
El Lollapalooza Sudaca
Chacara Jockey
Sábado 26 de Noviembre
Sao Paulo, Brazil
Para nadie es una novedad que Brazil es una
plaza recurrente de grandes festivales. Pero desde la realización
de Rock in Rio a comienzo del 2001, se sentía la falta
de un evento masivo por esos lares. Auspiciado por la empresa
telefónica Claro en conjunto con Motorola, Claro Qué
e Rock, se perfilaba como una cita imperdible. El primer show
de Nine Inch Nails en Sudamérica, la presencia de Sonic
Youth, la locura de Iggy Pop con los reunidos The Stooges, la
vanguardia de Fantomas entre otros.
La tarde del sábado 26 de noviembre,
los alrededores de la Avenida Morato se veían inundados
desde temprano, por un hibrido de tribus que aguardaban en su
mayoría la culminación de las presentaciones de
las bandas nacionales, para hacer su ingreso al concierto. La
gran cantidad de bares aledaños al recinto hacían
grata la espera. Un nutrido contingente policial sumado a una
apacible seguridad regulaba de manera respetuosa (igual que en
Chile…) la entrada ordenada del público, que superó
las 20 mil personas. Hermosas promotoras le entregaban al público
una guía a todo color con reseñas de las principales
atracciones del festival y sus respectivos horarios. Todo funcionaba
como reloj.
La misión de abrir el ecléctico
line up recaía en Good Charlotte. A eso de las 7 de la
tarde, la banda de los hermanos Madden comenzó su show
dirigido principalmente a una audiencia en su mayoría menor
de edad (reconocibles por no portar la pulsera amarilla que la
organización entregaba a los mayores de 18 años).
Pese a haber anunciado días antes que harían un
concierto distinto para el tour Sudamericano, todo fue bastante
predecible.
Llegaron con las mismas prendas que en sus
video clips y portando la bandera de Brazil (me imagino que en
Chile deben haber realizado algo similar). Aprovechando su buena
dotación de hits que Mtv no ha parado de rotar, se metieron
rápidamente a su joven audiencia en el bolsillo.
Aplicaron un correcto set list con lo mejor
de “Young and Hopeless” y “The Chronicles of
Life and Death”. Como era de esperarse, los momentos altos
de su show fueron con “Anthem” , Lifestyles of the
rich and famous” y “I just wanna Live”.
A las 915 luego de un excelente show de los
locales Nacao Zumbi, uno de los principales referentes de la escena
del nordeste, que incluso grabaron un par de discos con el fallecido
ídolo nacional Chico Science, llegó el turno de
Mr Patton.
Aún irritado por la deserción
a última hora de Suicidal Tendencies, por unas molestias
en la espalda de Mike Muir, me preparaba para Fantomas, quienes
llegaban a suplir la ausencia de los hardcore californianos.
Pese a ser un convidado de emergencia, había
gran expectación por el retorno de Mike Patton a Sudamerica.
Él ya había anunciado que la banda realizaría
una improvisada presentación solventada en un solo ensayo
previo a la performance. Para mi sorpresa sin introducciones y
mucha parafernalia, uno a uno van subiendo los miembros. Una alineación
de miedo que integraba a parte de Patton, a Buzz Osbourne e de
Melvins en la guitarra, Trevor Dunn (Mr Bungle) y el monstruo
Ferry Bozzio (Frank Zappa) en la batería.

Mike Patton
La mayoría del público no entendía
absolutamente nada, sólo se podía apreciar cerca
de un millar de fanáticos acérrimos a la obra de
Mike Patton, coreando esa mezcla endemoniada de ruidos de dibujos
animados, metal, pop y música de películas, que
esta frenética tropa ofrecía. Su repertorio se basó
prácticamente en “The Director´s Cut”,
“Suspended Animation” y “Fantomas”.
Como era de esperar los temas más aclamados
por la audiencia, fueron los tributos cinematográficos
“Twin Peaks: Fire Walk With Me”, The Omen (Ave Satan)
y “Cape Fear”. Patton haciendo gala de su particular
sentido del humor aclamaba: “Bienvenidos a nuestro festival,
Claro que e Fantomas!!!!”. El show duró poco más
de 50 minutos y al culminar, el líder de los desaparecidos
Faith No More, se despidió diciendo: “Gracias esto
fue Suicidal Tendencies”(broma que no me causó mucha
gracia).
A las 22 hrs puntual como salía apuntado
en la guía del festival, llegaba el turno de Flaming Lips.
El trio de Oklahoma liderado por el veterano Wayne Coyne, realizaron
en poco más de una hora un show cargado de pop psicodélico,
ambientado por una seria de balones coloridos gigante, lluvia
de papel picado y varios fans disfrazados en el escenario.
No faltaron las clásicas “Do
You Realize”, “Fight. Test” y su mayor hit “She
Don´t Use Jelly”. Menciones destacadas para las versiones
de “Bohemian Rhapsody” de Queen y “War Pigs”
de Black Sabbath, que convirtieron al Chacara do Jockey en un
gigantesco Karaoke.

Iggy Pop
Pasadas las 11 de la noche se daba inicio
a uno de los shows más esperados de la noche. El icono
del Rock and Roll, Iggy Pop junto a las reunidas leyendas del
punk rock The Stooges. A sus 58 años el carismático
Iggy, junto a los hermanos ASheton y el nuevo integrante Mike
Watt, comenzaron una presentación incendiaria, rememorando
todas las locuras y excesos que los caracterizaron desde finales
de los 60. Ya en los 3 primeros temas “Loose” “Down
On the Street” y “1969”, Iggy ya estaba instalado
arriba de los amplificadores, simulando actos sexuales y llamando
al caos. Una y otra vez insultaba a MTV y a la seguridad.
Cuando los primeros acordes de “No Fun”
comenzaron, el músico y actor, llamó a la gente
a subirse al escenario y saltar con la banda. Cerca de medio centenar
de fanáticos eludieron la seguridad y se pusieron a bailar
al lado de sus ídolos. Iggy Pop decía una y otra
vez que esto era un show de Rock n Roll y que la locura tenía
que prevalecer. Y esa fue la esencia de la performance de estos
dinosaurios.
El set list fue simplemente matador. Se incluyeron
canciones de “Stooges” y “Fun House”,
sumado a varios cortes del más reciente trabajo de Iggy
Pop, “Skull Ring” del 2003. El show fue perfecto.
Una verdadera lección de actitud de parte de la vieja escuela.

Sonic Youth
El esperado experimentalismo de Sonic Youth
llegaba por primera vez a esta parte del continente. Y los años
de espera fueron reflejados con la inmensa ovación que
el público entregó apenas Kim Gordon y Thurston
Moore pisaron el escenario. Y no era para menos. Si The Stooges
son considerados los abuelos del Punk, Sonic Youth lo son en el
Grunge.
El show comenzó con un volumen bajo
pero se fue arreglando con el correr de los temas. El comienzo
con “I Love you Golden Blue”, fue el inicio de un
repertorio que sorprendió a los fanáticos brasileños,
donde se presentó en demasía cortes de “Sonic
Nurse”, su último disco.
En la mitad del set list para alivio del público,
afloraron hits como "Empty Page", "Mote",
"Schizophrenia" y "Teenage Riot". Una escueta
pero precisa ilustración de las dos décadas de trayectoria
de estos genios del rock alternativo norteamericano. No hubo mucha
comunicación de la banda con el público, a diferencia
de los otros números. Un concierto de poco más de
una hora que cumplió, pero que dejó gusto a poco.
A minutos de comenzar el número estelar
del festival, Nine Inch Nails, toda la gente miraba curiosa la
impresionante parafernalia de 25 toneladas de sonido e iluminación
que estaba siendo montada en el escenario. La ansiedad se hacia
insostenible para mí y millares de fans.
Con una precisión perfecta se apagan
las luces a las dos de la mañana y Reznor y compañía
salen a escena. “Wish” comienza la fiesta y la Chacara
Jockey se vino abajo. Daba la impresión de que la banda
estaba tocando por última vez . Aaron North corría
de un lado para otro como un demonio con su guitarra. El ex Marilyn
Manson Twiggy Ramirez en el bajo y el tecladista Alejandro Cortino,
parecía que se conocieran de siempre. Alex Carapetis era
un verdadero monstruo en la batería, acompañado
de los difíciles pasajes de las programaciones electrónicas.
Nine Inch Nails
Obviamente que toda la atención recaía
en el genio de Trent Reznor. En “March Of the Pigs”,
uno de los puntos más fuertes de la performance, lanzó
el pedestal del micrófono a la seguridad y bajó
a la reja a gritar con la gente. Lo diverso del repertorio de
Nine Inch Nails daba para todo. Hits como “Terrible Lie”
y “Closer” hacían del concierto una verdadera
fiesta. Uno de los momentos oscuros fue durante la interpretación
de la oscura “Hurt”, una oda a la dependencia a las
drogas (se me viene a la cabeza la excelente versión del
difunto Johhny Cash).
Lamentablemente no tocaron varias de mis favoritas
de “The Fragile” ni de su excelente retorno “With
Teeth”, pero no podían dejar a la gente sin temas
como “Sin”, “Burn” o “The Hand That
Feeds”. Reznor en un discurso muy similar al de Vedder en
su gira sudamericana, agradecía la incondicional respuesta
de sus fans y pedía disculpas por haberse demorado tanto
en bajar a esta parte del continente.
Después de casi una hora y 20 minutos
y ante los gritos enardecidos de los fans, Nine Inch Nails vuelve
al escenario para despedirse con el clásico de Pretty Hate
Machine “Head Like a Hole” . Un cierre perfecto para
una presentación redonda tanto en lo sonoro como en lo
visual.
Así a las tres y media de la mañana,
culmina este maratónico festival. Las sonrisas y la euforia
en los asistentes lo decía todo. Se critico mucho el precio
de la entrada (50 dolares), pero después de haber sido
participes de tamaño espectáculo, hasta el más
mezquino del público, rememoraba con satisfacción
algún momento del show. Una experiencia inolvidable, donde
pudimos presenciar en cerca de de 8 horas a una buena parte de
la columna vertebral del rock alternativo de Estados Unidos. Una
aproximación latinoamericana a ese querido campamento de
verano norteamericano, que Perry Farrel y sus amigos, organizaba
con éxito a mediados de los noventa.
Por Francisco Reinoso B.
franciscoreinoso@teoriadelcaos.net
Fotos: Diario Folha
de Sao Paulo