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Era cosa de tiempo. Después del éxito
obtenido por Lamb Of God a nivel mundial, no era de extrañarse
que el sello que actualmente los cobija, deseara reeditar
tarde o temprano el disco homónimo y debut de la banda.
Negocio redondo por donde se le mire. Lamb Of god en un corto
periodo ha pasado de ser una banda anónima undeground
a una multiventas. Por lo tanto, un lanzamiento así
significa para un sello llenar sus arcas sin invertir mas
que en las licencias y derechos, y los fans de la banda adquieren
un disco hoy de culto que en Ebay se vende por sobre los 40
USD la copia. Todos ganan.
Para los extrañados, Lamb Of God originalmente se
llamaba Burn The Priest, contaban básicamente con la
misma alineación de hoy a excepción de Will
Adler (en guitarras estaba Abe Spear), y sacaban independientemente
el año 1998 su interesante disco debut. Como en esa
época mi interés por bandas como Neurosis y
Today Is The Day era grande, llegue a este disco por la relación
que tenia el mismo Steve Austin en la producción, y
las interesantes criticas y soportes de bandas del estilo
a esta bien llamada revelación de Richmond, USA.
En la época, el disco me sorprendió. Tenia
un buen híbrido de death, thrash, grind y hardcore.
El baterista era una maquina, las guitarras pesadas, un bajo
muy al compás de los bombos dándole un peso
único, y un vocalista que tenia un particular registro
que calzaba con todo. Quedó en mi archivo, y me comprometí
a seguirles la pista.
Al corto tiempo, haciendo la tarea, supe que cambiaban de
nombre y abrían a The Haunted en USA. El resto es historia.
Una historia que hasta hoy me dice por que no invertí
en la época en ese debut si me había gustado
tanto el sucesor “New American Gospel”. Con la
salida de “As The Palace Burns”, la sobre exposición
llegó, y era complicadísimo llegar a una copia
(incluso, hace dos veranos ofrecí 50 USD por uno y
lo perdí). Hoy está a la mano, y las razones
sobran para adquirirlo, siendo la mas importante que es un
muy buen disco de metal. Comparto detalles del por que a continuación.
Burn The Priest, aunque suene antojadizo, es menos controlado
y quizás aun más extremo que Lamb Of God. Es
cierto que se nota menos madurez en arreglos y ganchos en
los temas, pero creo que la razón es simple. Esta banda
estaba en sus inicios, era mas under, y su entrega era mas
caótica musicalmente que hoy.
Los ganchos no estaban en mente aun. La búsqueda iba
mas por el lado de ser la banda mas ecléctica y extrema
posible. Acá hay mas preponderancia de la voz desgarrada
de Blythe, mas quiebres de batería, y harto cambio
de ritmo y estilo. Pero también, y sin duda alguna,
la materia prima estaba y era clara. Temas como el agresivo
“Bloodletting”, la más actual “Dimera”,
el poderoso “Suffering Bastard” o la mas medio
tiempo “Departure Hymn”, son muestras claras del
fenómeno que se vendría.
Nadie podría decir que esta no es la misma banda y
que este disco es uno diametralmente opuesto. Esto es el cimiento
de Lamb Of God. Fuerte, preciso, pesado y agresivo. Música
para enfocar la agresión. Un dosis de violencia envasada
y comerciable a todo público amante de lo extremo.
Por lo mismo, seguidores de la banda no pueden estar ajenos
a este disco. Es una piedra angular y no se puede dejar pasar.
Ahora, y como comentario para quienes conocen el disco original:
Esta edición suena algo distinto. La producción
de Austin era un poco mas sucia y densa, tal como es su mano
detrás de las perillas y en su propia banda. Acá
me suena a una más cercana al sonido de Lamb Of God.
Me puedo equivocar, pero no creo.
Incluso, se detalla que el disco a sido remezclado, por lo
cual debe ser así (tan senil no estoy para olvidar).
Pese a ello, se ha hecho un buen trabajo de adaptación
a los tiempos, y no se pierde absolutamente nada en la entrega
más que un update sonoro. Y si en Austin yace la nostalgia,
el es el encargado de los liner notes, con lo cual, el disco
para mi no pierde en esencia. Totalmente necesario para los
fans y un deber para los seguidores del género.
Por Cristóbal Lagos
Cristoballagos@teoriadelcaos.net
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